NOTAS SOBRE EL PROCESO

Por José Morbán

 

El presente texto fue elaborado a fin de explicar el proceso de creación de la obras con las que José Morbán participó en  la exposición No / eres / tú / , / soy / yo que acogió el Centro Cultural de España en Santo Domingo de marzo a mayo de 2015.

Paisaje,  acrílico sobre canvas,  2012

Paisaje, acrílico sobre canvas, 2012

En el 2012, cuando comencé a realizar pinturas abstractas, no tenía muy claro qué era lo que estaba buscando. Por aquél entonces vivía en un apartamento compartido frente al parque Montesinos. No tenía estudio por lo que, para pintar, tenía que mover todos mis corotos a un lado para que cupieran los cuadros en mi habitación de 4 metros cuadrados. Durante el atardecer salía a correr en el malecón. No importaba la lluvia, el calor o el cansancio que tuviese, corría para olvidarme de aquellas preocupaciones que tenemos todos: pagar la luz, limpiar la casa, trabajar, hacer las compras... Corría para dejar a un lado la cotidianidad.

De lo que no era consciente era de cómo esa imagen reaparecía en mis pinturas. De ese malecón lleno de humo, basura y bulla, ese mar tornasolado y la ciudad en el horizonte a contraluz, se me tatuó en la memoria. Comencé a sintetizar aquella imagen de Santo Domingo en pinturas abstractas geométricas buscando volver a sentir ese enajenamiento que me daba correr.

La falta de espacio hacía que me limitara a realizar obras de pequeño y mediano formato, por lo que decidí tomar eso a mi beneficio. Esta decisión me sirvió para pensar en cómo podía elaborar una idea más allá de una sola imagen; un discurso extendido que me sirviese para desarrollar una disciplina, un método.

Para ese año ya tenía tiempo trabajando como diseñador gráfico, así que conocía las herramientas digitales. Se me ocurrió que podría establecer una conexión entre ambas cosas: el diseño y la pintura. Esto me sirvió –y sigue sirviéndome– para agilizar ciertos aspectos formales del proceso creativo (composición y color) y, también, para establecer relaciones entre una obra y otra. Podía librarme de las constricciones de la falta de espacio para realizar una obra de mayores dimensiones; una pieza que funcionase como una especie de rompecabezas. El resultado fue la instalación Extraña Apatía expuesta en la Bienal de Artes Visuales de Santo Domingo, en el 2013.

Extraña Apatía,  acrílico y enamel sobre canvas, 2013

Extraña Apatía, acrílico y enamel sobre canvas, 2013

Lenguaje y abstracción

Posteriormente a Extraña Apatía, en el 2014, quise seguir desarrollando estas ideas pero esta vez desprendiéndome de la esterilidad que consideraba que tenía la pieza. Sentí que estaba diseñando más que pintando, que, por elaborar las composiciones digitales, no le estaba dando cabida a los accidentes que surgen en la pintura. Tenía que repensar mi sistema de producción para poder improvisar al momento de pintar.

Realicé unos bocetos teniendo en mente cómo los pictogramas de las civilizaciones de las Américas se limitaban mayormente a formas orgánicas a diferencia del arte moderno europeo. Esto me sirvió para establecer un parámetro: solo usar formas orgánicas. Al mismo tiempo se me ocurrió que, para que cada forma mantuviese su integridad o, dicho de otra manera, se auto-referenciasen, debían de ser simétricas. Esto se apoya en que el espectador podría percibir cada forma como un signo dentro de un lenguaje desconocido y, por lo tanto, podría sacar sus propias conclusiones de qué representa, similar a lo que ocurre en el test de Rorschach.

Con el paso de los meses había realizado una cantidad considerable de pictogramas que posteriormente digitalicé, creando así, un compendio o catálogo de formas. Este compendio me sirvió como punto de partida para la elaboración de una nueva serie de pinturas en las que estaba exento de cualquier preconcepción antes de afrontar el canvas. Solo tenía que extraer del compendio lo que me interesase y estructurar la obra a medida que avanzase el proceso, resultando, de esta manera, en un diálogo con la obra.

Con piezas que no hablan más que de sí mismas, que intentan plantear un lenguaje sin aparentes significantes, ¿cómo podría darle un título a los resultados de esta experimentación? La solución que plantee fue usar este mismo lenguaje para describirlas de manera que el espectador se vea envuelto en una especie de juego; la cartela describe con el mismo lenguaje lo que la pintura representa.

•, set de 171 cartas, 2015

•, set de 171 cartas, 2015

En proceso: Entre lo lúdico y la apropiación

A partir de este proceso me he puesto la tarea de desarrollar un juego que sirva para dos cosas: el desarrollo de mi obra artística y acciones que permitan al espectador familiarizarse con el lenguaje. Un mazo de cartas en las que cada una contenga al anverso una forma y al reverso el color negro. Estas cartas se prestan para distintos modos de uso permitiendo que cada persona pueda establecer sus reglas del juego.

Un modo de jugar sugerido por un amigo artista, era la de involucrar el sentido del tacto. En este método los jugadores extraen una determinada cantidad de cartas y las ponen sobre la mesa. En su respectivo turno cada jugador deberá de ‘dibujar’ con el dedo una de las cartas sobre la palma de la mano del otro jugador y éste, quien deberá de tener los ojos cerrados en todo momento, deberá adivinar cuál carta le fue dibujada. Este modo de juego es una manera de crear una experiencia táctil aunque se pueden elaborar un sinnúmero de maneras más en las que participen otros sentidos.

De igual manera, este conjunto de cartas puede funcionar como una guía para la elaboración de proyectos pictóricos, escultóricos y de otros medios. Basta con establecer las reglas del juego de la elaboración de la pieza. Así podría decidirse elaborar una obra pictórica partiendo de la premisa de pintar la forma de cada carta que retire del mazo, con lo cual, a medida que progrese, la pieza se volverá una superposición de formas que resulten en una maraña, librándome así de cualquier sugestión y encontrando aquella enajenación que buscaba cuando comencé a trabajar la abstracción.

Como afirma Huizinga en su Homo Ludens “El juego oprime y libera, el juego arrebata, electriza, hechiza. Está lleno de las dos cualidades más nobles que el hombre pueda encontrar en las cosas y expresarlas: ritmo y armonía”.

•, acrílico sobre canvas, 2015

•, acrílico sobre canvas, 2015


José Morbán (Santo Domingo, República Dominicana, 1987) cursó estudios de Bellas Artes en la Escuela Nacional de Artes Visuales así como de Ilustración en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón. Ha participado en varias exposiciones colectivas, entre ellas  la XXVII Bienal Nacional de Arte de Santo Domingo. Es miembro fundador del colectivo Viralatex y fue co-curador de la selección dominicana de la exhibición Dvd Project.

Para ver más de el trabajo de José Morbán:
www.josemorban.com